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El buen momento de la hípica española

Los resultados históricos del salto y la doma paralímpica en Aachen, unidos a las cuatro medallas conquistadas en el Europeo de horseball, confirman el crecimiento competitivo y colectivo del deporte ecuestre español. Hay momentos en los que los resultados dejan de ser hechos aislados y empiezan a contar una historia. No porque todo esté hecho, sino porque varias disciplinas avanzan al mismo tiempo y ofrecen señales que apuntan en una misma dirección. Eso es lo que ha sucedido durante las últimas semanas. El Campeonato del Mundo de Aachen ha dejado actuaciones históricas para el salto y la doma paralímpica española. Casi al mismo tiempo, las selecciones nacionales de horseball regresaban del Campeonato de Europa con cuatro medallas en las cuatro categorías disputadas y el equipo junior de raid cosechaba una medalla de bronce el europeo a principios de mes. Son disciplinas muy diferentes, con estructuras, recorridos y realidades propias. Sin embargo, los tres comparten algo esencial: detrás de los nombres y las clasificaciones aparece un trabajo colectivo que comienza a traducirse en resultados. Por eso puede hablarse, con prudencia pero también con razones, de un buen momento para la hípica española.

 

 

Aachen y el valor de volver a ser un equipo

El Mundial de salto terminó sin la clasificación olímpica para LA28, pero dejó dos resultados que ya forman parte de la historia de nuestro deporte. Armando Trapote y “Tornado VS” finalizaron décimos, la mejor clasificación individual española en un Campeonato del Mundo desde 1966, en los últimos 60 años, ahí es nada. Imma Roquet e “Irívola del Maset” fueron vigésimas, firmando la mejor posición conseguida por una amazona española en la historia de los Mundiales.

El resultado de Trapote fue la consecuencia de una semana de enorme regularidad. Él y “Tornado VS” se mantuvieron entre los mejores desde el inicio y fueron, además, uno de los únicos siete binomios capaces de completar con doble cero la Copa de Naciones. Llegaron a ocupar la novena posición provisional y afrontaron la final compitiendo de igual a igual con la élite mundial.

La actuación de Imma tuvo un valor igualmente especial. En su primer Campeonato del Mundo consiguió acceder a la gran final y hacerlo con “Irívola del Maset”, una yegua inscrita en el Libro Genealógico del Caballo de Deporte Español, nacida y criada en España y formada deportivamente por la propia amazona desde potra. El resultado habla de talento, pero también de paciencia, continuidad y confianza en un proyecto construido a largo plazo.

Por segunda vez en la historia, y por primera desde Aachen 2006, España logró colocar a dos binomios en la final individual de un Mundial. Es un dato que sitúa en perspectiva lo conseguido. También obliga a recordar que el equipo terminó decimocuarto entre 31 selecciones y se quedó fuera de la final por equipos por apenas 2,33 puntos. No conviene esconder esa parte, porque explica tanto lo cerca que se estuvo del objetivo como el margen que todavía existe para seguir creciendo.

Aachen dejó, además, una sensación que va más allá de la clasificación. La palabra que se repitió al terminar el campeonato fue “equipo”. No solo por Trapote y Roquet, sino también por la aportación de Alberto Márquez con “Kelly”, Julio Arias con “Filou du Manoir” e Iván Serrano como reserva, y el de Pilar Cordón que finalmente no pudo asistir por lesión, junto al trabajo de técnicos, veterinarios, entrenadores, mozos y todo el personal de apoyo.

En el alto rendimiento, el ambiente no sustituye al resultado. Pero la confianza, la planificación y la capacidad de trabajar en una misma dirección sí pueden ayudar a construirlo. Recuperar y proteger esa idea de grupo no es un detalle menor. Es una base.

El próximo gran objetivo será conseguir la clasificación para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Aachen no garantiza nada, pero demuestra que España vuelve a tener binomios capaces de competir entre los mejores y, sobre todo, un equipo sobre el que seguir construyendo.

La doma paralímpica también rompe sus propios límites

Si el salto hizo historia en Aachen, la doma paralímpica española vivió su propio punto de inflexión. En dos jornadas consecutivas, Félix Gómez con “Merlin” y Carla Onrubia con “Valerio” establecieron las dos mejores puntuaciones españolas logradas hasta ahora en un Campeonato del Mundo de esta disciplina.

Félix Gómez y “Merlin” alcanzaron un 68,233 % en el Para Grand Prix B del Grado II, la quinta mejor nota de la prueba. Tras sumar este resultado al 64,483 % del Grand Prix A, terminaron sextos en la clasificación acumulada de su grado, con una media del 66,358 %. De este modo, se convirtieron en el primer binomio español de doma paralímpica que consiguió clasificarse para una Kür Final mundialista.

Apenas un día después, Carla Onrubia y “Valerio” elevaron nuevamente el listón con un 68,486 % en el Grado IV. La puntuación se convirtió en la mejor nota española de la historia en un Mundial de doma paralímpica y superó por un estrecho margen el registro que acababan de establecer Félix y “Merlin” en el día anterior. Que los dos mejores resultados históricos se produjeran de manera consecutiva no parece una casualidad: refleja una disciplina que está ganando nivel, experiencia y presencia internacional.

Pero el avance no quedó limitado a sus dos mejores notas. Iker Beitia y “Belizzo” lograron un 66,351 %, mejorando en más de dos puntos su primera actuación y avanzando hasta la decimocuarta posición del Grado IV. María del Carmen López García y “Bribón de Ymas” progresaron más de cinco puntos entre sus dos salidas y alcanzaron un 62,167 % en el Para Grand Prix B.

La suma de esas actuaciones permitió a España concluir decimoquinta por equipos con 203,070 puntos. La clasificación, acompañada por tres notas superiores al 66 %, refleja una mejora colectiva importante. Y ese es probablemente el dato más esperanzador: el crecimiento no se apoya únicamente en una actuación excepcional, sino en varios binomios capaces de elevar su rendimiento dentro de un mismo campeonato.

La doma paralímpica española todavía tiene camino por recorrer para acercarse de manera regular a las grandes potencias. Precisamente por eso lo ocurrido en Aachen tiene tanto valor. Los límites anteriores han quedado atrás y las nuevas referencias ya están marcadas.

 

Cuatro equipos de horseball, cuatro medallas europeas

El tercer gran argumento de este momento de la hípica española llegó desde el horseball. España participó en el Campeonato de Europa con cuatro selecciones y todas regresaron con una medalla: oro en Pro Élite, plata en Sub-16 y bronce en Sub-21 y en categoría femenina.

La selección Pro Élite puso el broche de oro al campeonato. Después de completar una fase sólida y superar a Portugal en semifinales, España se impuso a Italia por 9-4 en el partido decisivo y se proclamó campeona de Europa. Fue una victoria convincente y la confirmación de que el equipo continúa instalado en la primera línea internacional.

Los Sub-16 también alcanzaron la final tras superar a Portugal en semifinales. Francia terminó imponiéndose por 8-6, pero la medalla de plata confirmó el nivel de una generación que ya compite por los títulos continentales. Los Sub-21 conquistaron el bronce después de vencer a Bélgica en el encuentro por el tercer puesto, mientras que la selección femenina completó el pleno español con otro bronce, logrado tras derrotar a Portugal por 5-2.

Cuatro categorías y cuatro podios constituyen mucho más que un buen medallero. Hablan de profundidad, de continuidad entre generaciones y de una estructura capaz de competir desde la base hasta la máxima categoría. Además, estos resultados llegan después de los títulos mundiales conseguidos por España tanto en categoría masculina como femenina, lo que refuerza la idea de que no se trata de un éxito puntual.

El horseball español, lleva años demostrando que puede medirse con países de enorme tradición. Su desafío es mantener esa posición, dar visibilidad a sus selecciones y conseguir que la solidez deportiva se traduzca también en crecimiento, reconocimiento y nuevas oportunidades para la disciplina.

 

 

El raid español se mantiene entre las grandes potencias

A este balance se suma la medalla de bronce por equipos lograda por España en el Campeonato de Europa de Raid Júnior y de Jóvenes Jinetes de Jullianges. Sobre un exigente recorrido de 120 kilómetros dividido en cuatro fases, el equipo dirigido por Ignasi Casas completó la prueba con cuatro de sus cinco binomios y acumuló un tiempo de 18:02:07, únicamente superado por Portugal y Francia.

La regularidad volvió a ser la gran fortaleza española: María Puntí Álvarez con “JM Juno” terminó quinta; Denis Busoms Morales con “SW Left Elbow”, sexto; Gil Costa Codina con “Cucut Cost”, décimo; y Gerard Casas Maxenchs con “Hannia TB”, undécimo. Bruna Carrau Roig con “Milovan de Nautic” también formó parte del equipo, aunque no pudo completar una prueba en la que solo finalizaron 35 de los 61 participantes y únicamente seis de las once selecciones entraron en la clasificación. El bronce no constituye un éxito aislado, sino una nueva confirmación de que el raid español continúa siendo una de las grandes potencias mundiales después de muchas temporadas compitiendo al máximo nivel y manteniendo una presencia habitual en los podios de los grandes campeonatos.

Doma clásica y CCE mantienen abierto el camino hacia Los Ángeles 2028

El camino hacia Los Ángeles 2028 permanece también abierto en otras dos disciplinas olímpicas. España mantiene opciones de conseguir su clasificación tanto en Doma Clásica como en Concurso Completo de Equitación (CCE), dos objetivos que marcarán las próximas temporadas y que pueden ampliar la presencia española en la gran cita olímpica.

Un buen momento que obliga a seguir avanzando

Hablar del buen momento de la hípica española no significa caer en la complacencia. El equipo de salto todavía debe conseguir su clasificación olímpica. La doma paralímpica necesita consolidar y ampliar su base internacional. El horseball debe seguir cuidando el relevo generacional y defendiendo una posición que todos sus rivales quieren conquistar.

Pero también es importante reconocer cuándo aparecen señales positivas. Dos finalistas y dos récords históricos en el Mundial de salto. Las dos mejores puntuaciones españolas en la historia de los Mundiales de doma paralímpica, además del primer binomio nacional clasificado para una Kür Final. Cuatro medallas en cuatro categorías en el Europeo de horseball. Detrás de todos esos resultados hay jinetes, amazonas, caballos, jugadores, propietarios, criadores, entrenadores, seleccionadores, veterinarios, mozos, técnicos, familias y muchas personas que trabajan lejos del foco. Los buenos momentos no nacen en el instante de competir. Se construyen durante meses y años.

El Mundial de Aachen y el Europeo de Horseball dejan motivos para celebrar, pero sobre todo ofrecen una responsabilidad: aprovechar esta energía para seguir creciendo. Porque un buen resultado puede ser una alegría pasajera. Un buen momento, si se trabaja con ambición y sentido de equipo, puede convertirse en el comienzo de algo mucho más importante.